23 de mayo de 2026
Con una deuda externa en récords históricos, ni las reservas ni la economía real son sus destinos previsibles. Una vez más, se acelera la salida de divisas.

Ventas minoristas. En un año, la compra de dólares por parte de residentes llegó a los 44.700 millones.
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A marzo de este año la deuda externa rompió récords y se va consolidando como la más alta de la historia, llegando a casi 484.000 millones de dólares, un 30% más que en diciembre de 2023. Mientras que los vencimientos de corto plazo se multiplicaron por cuatro, del 3,5% al 14%. La pregunta que se impone es dónde están los 47.000 millones de dólares provenientes de organismos internacionales, prestamos financieros y, por supuesto, el Fondo Monetario Internacional. De acuerdo con el balance cambiario del Banco Central de la República Argentina (BCRA), su destino no fue ni el acopio de reservas, ni mucho menos el robustecimiento de la economía real.
La respuesta no puede sorprender a ningún argentino. A partir de la flexibilización del «cepo» de abril de 2025, tuvo lugar una importante salida de divisas. La formación de activos externos, es decir, (personas o empresas) para mantenerlas fuera del sistema financiero local o en cuentas locales, alcanzó en un año, (abril 2025 – marzo 2026) la friolera de 44.718 millones de dólares. El 94% de lo que ingresó por toma de deuda.
Si le sumamos los pagos de intereses de la deuda y la reciente habilitación de remisión de utilidades al exterior, podemos responder el interrogante.
A un año de la salida parcial del cepo al dólar, los ahorristas compraron 44.718 millones de dólares, cifra que equivale al stock de reservas brutas del BCRA. 36.550 millones de dólares corresponden a operaciones realizadas entre abril y diciembre de 2025, y 8.168 millones de dólares son los acumulados en el primer trimestre de 2026. Veamos un ejemplo para tomar dimensión del «fenómeno». En los primeros tres meses del año, la compra minorista superó el superávit comercial que fue de 5.298 millones de dólares en el mismo período. No solo eso. Se «comieron» poco más de tres Vaca Muerta.
La balanza energética arrojó un superávit de 2.405 millones de dólares en el acumulado de los primeros tres meses del año. La demanda de divisas en marzo fue de 2.470 millones de dólares.
Es importante aclarar que en 2024 el Gobierno puso en marcha un blanqueo de capitales y, como consecuencia, ingresaron al sistema financiero e incrementaron los depósitos en dólares en poco más de 20.000 millones, que en su gran mayoría se retiraron antes de terminar ese año. Tampoco dio resultados muy importantes el programa de Inocencia Fiscal, anunciado con bombos y platillos por el Ejecutivo, que busca atraer capitales con la promesa de mayor confidencialidad y protección contra auditorías. En realidad, el Gobierno va tras los dólares que los argentinos guardan en el «colchón». A principios de 2026, los depósitos en dólares llegaban a los 40.000 millones, una cifra pequeña frente al total estimado de 170.000 millones de dólares fuera del sistema formal. De acuerdo con información del BCRA, los depósitos en dólares crecieron menos de 1.000 millones desde febrero de este año.
Otras partes
En lo que respecta a pagos de intereses de la deuda externa, en enero se realizaron por 4.300 millones de dólares en deuda en moneda extranjera, el 21% del total previsto de 19.900 millones para 2026. Todavía restan 15.600 millones de dólares por abonar. Julio será el próximo mes clave.

Transferencias de dividendos. El Banco Central modificó su normativa y autorizó a las empresas la exteriorización de utilidades.
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En el balance de marzo el turismo no fue el principal renglón que explicó la salida de capitales, el protagonismo excluyente lo tuvieron los pagos por utilidades y dividendos, que totalizaron 869 millones de dólares en el mes. Es una cifra récord, que se explica por el cambio de normativa del BCRA, que autoriza a las empresas con accionistas no residentes en Argentina el acceso al mercado de cambios para realizar pagos de dividendos. Aunque la medida fue anunciada hace un año, su impacto recién se empieza a ver ahora, ya que se aplica a las empresas con balances iniciados en 2025. Como era de esperar, las mayores transferencias de dividendos provienen de los sectores que están creciendo a mayor velocidad, como la energía y la minería.
Exteriorizaron 406 millones y 132 millones de dólares respectivamente. A este flujo se suma otro factor: el permiso para girar dólares fuera del país a quienes suscribieron el bono Bopreal desde la serie 3 en adelante.
Así, como en varias etapas de la historia nacional, en particular desde 1976 y con mayor velocidad bajo gestiones neoliberales, los dólares que ingresan por una ventanilla salen casi inmediatamente: pagos de deuda, venta minorista de divisas y pagos de utilidades y dividendos. Así, una vez más, el endeudamiento financia la fuga de capitales y alimenta un círculo vicioso, del cual se sale rompiéndolo.
