19 de junio de 2026
Las organizaciones que brindan asistencia integral a la población sin techo califican de irrisorias las cifras sobre la problemática difundidas por el Gobierno. Una situación que se agrava.

En la vereda. Según algunas estimaciones, solo en la Ciudad de Buenos Aires hay unas 12.000 personas sin techo.
Foto: Jorge Aloy
«El relevamiento oficial nacional puede ser una foto pero no refleja la totalidad de las personas que están en situación de calle, entre otras cosas porque no están relevadas todas las provincias», sostiene Horacio Ávila, fundador y director de la Asociación Civil Proyecto 7, y agrega: «Nosotros consideramos que, por nuestro trabajo cotidiano a partir de lo que interactuamos con distintas provincias, no debe haber menos de 370.000 personas en situación de calle en todo el país. En las grandes ciudades la cantidad de población sin techo aumentó muchísimo en los últimos dos años».
Sus estimaciones, al igual que las de otras organizaciones que conocen la problemática, están lejos de las estadísticas oficiales.
Según el primer relevamiento nacional realizado por el Ministerio de Capital Humano en abril pasado, en la Argentina hay 9.421 personas en situación de calle.
De acuerdo con el informe, casi el 60% de los casos relevados en 18 provincias y la Ciudad de Buenos Aires quedó en esa situación en los últimos dos años.
En la Ciudad de Buenos Aires, organizaciones sociales –entre ellas, Proyecto 7– realizaron en septiembre de 2025 el tercer censo popular y determinaron que existían 11.892 personas viviendo en las calles porteñas. Casi 2.500 más que las identificadas a nivel nacional por la cartera encabezada por Sandra Pettovello.
Para Ávila, el informe oficial «no se puede tomar como un censo, sino como simple mapeo. Lo repudiamos; ni siquiera creemos que llegue a un relevamiento serio. No está clara la metodología utilizada, ni los tiempos empleados, ni la logística para hacerlo. Se trata de un conteo ridículo, irrisorio y hasta payasesco, porque además dejó afuera a cinco provincias, entre ellas Santiago del Estero, Formosa y la provincia de Buenos Aires, que contiene el 38% de la población total del país», considera
Proyecto 7 cuenta con tres Centros de Integración que funcionan las 24 horas, los 365 días del año y son gestionados de forma asamblearia. La asociación civil surgió «en 2001/2002 con la crisis socioeconómica de De la Rúa, cuando el país prácticamente entra en quiebra», recuerda Ávila. «Ahí explota la problemática; si bien antes se veía gente en situación de calle, no como una problemática social estructural. Nosotros fuimos parte de ese proceso de infinidad de personas que lo perdieron todo. El 2001 fue terrible; marcó un antes y un después en la problemática en la Argentina», agrega.
Mónica De Russis es la directora ejecutiva de «Amigos en el camino», una asociación civil sin fines de lucro que, desde 2009, brinda acompañamiento integral a personas en situación de calle y en riesgo de estarlo en la Ciudad de Buenos Aires. En cuanto al relevamiento realizado por Capital Humano y en línea con Ávila, remarca: «La que difundieron ni siquiera es la cifra de personas sin techo en la Ciudad de Buenos Aires, donde hay entre 10.000 y 12.000 personas en esa situación. En 2025, en la Comuna 1, contabilizamos cerca de 1.473, y las comunas son 14. Entonces no, no estamos de acuerdo. Nosotros salimos todos los días a la calle, vemos otra realidad».
Panorama crítico
Frente a las políticas de ajuste, el recorte de derechos, el desmantelamiento del Estado en sus funciones sociales, la caída de los ingresos, la pérdida de empleo, el aumento del costo de vida y el crecimiento de la morosidad y el endeudamiento, el riesgo de quedar en bancarrota aumentó significativamente. En este contexto, también se modificó la composición social de la población sin techo.
En este sentido, De Russis advierte sobre «el aumento sostenido y la aparición reciente de familias nuevas sin experiencia previa» en esta problemática. «Argentina tiene tres generaciones en situación de calle y nos preparamos para la cuarta». Cuenta, asimismo, que en Recorridas nocturnas, el programa a través del cual «Amigos en el camino» visita a más de 1.200 personas en situación de calle por semana, «cada vez es más frecuente encontrar profesionales y estudiantes que pasan la noche en la calle. La gente está advirtiendo que esto empezó a pasarle también a ese otro que tiene cerca, que cualquiera de nosotros puede perder el trabajo o encontrarse en una situación de tener que elegir entre comer o pagar el alquiler».
También para Ávila el panorama es crítico: «En los dos últimos años, en la Ciudad de Buenos Aires y en las principales ciudades de la Argentina, vemos un aumento desmesurado de personas en situación de calle». Respecto de la composición social de la misma, subraya que «ha cambiado completamente. Hoy hay muchísimas más familias, más mamás con criaturas, hay abuelas y abuelos en la calle; no es que antes no los hubiera, pero no en la dimensión actual. Hay, también, una comunidad trans y no binaria que está con mucha presencia en la calle. Todo esto es muy obvio y evidente».
A los comedores de Proyecto 7 se acercan diariamente muchísimas personas que, «aun teniendo un trabajo, no tienen para comer. Hoy, el que trabaja en Argentina es pobre, en algunos casos no solo pobre, sino además indigente. Ya hemos visto fotos en distintos lugares de gente que hace PedidosYa y Rappi durmiendo en la calle, abrazados a su bicicleta o a su mochila. Se ve mucha gente que sale de su trabajo y va a su ranchada a dormir», describe Ávila. «Esta es la realidad que se viene y no están haciendo nada para frenarla, no la quieren frenar. Es sumamente preocupante el panorama que avizoramos de acá a fin de año», afirma.
Estigmatizar y criminalizar
«Hay discursos políticos de Gobiernos ocasionales que no pueden manejar la problemática y, por lo tanto, la criminalizan. Este es un discurso apoyado, en parte, por algunos medios de comunicación, que son funcionales también a esos sectores de poder o esos sectores de Gobierno que políticamente necesitan vender esa imagen de gente que no sirve para nada», señala Ávila. Y añade: «Se busca encuadrar a todos en la idea de locos, peligrosos, drogadictos, asesinos o delincuentes, porque se necesita que la sociedad los vea de ese modo para poder justificar acciones cada vez más represivas y punitivistas. En los últimos tiempos, eso se ha acentuado; hay mucha represión en la calle». Sin embargo, «la sociedad está teniendo una visión clara de que la calle no es una elección de vida, sino una consecuencia de las malas políticas socioeconómicas que se están implementando a nivel nacional», observa.
También De Russis alerta sobre la presencia de un discurso que criminaliza y estigmatiza: «En la Ciudad de Buenos Aires, los Centros de Inclusión Social (CIS) están colapsados. Te dicen que llames al 108 y te muestran todo lo maravilloso, pero la realidad es que no hay vacantes. Dicen que son las personas que no quieren ir a los paradores, y en algunos casos eso ocurre, pero en muchos otros sí desean hacerlo y no hay lugar». Por otro lado, sigue, «pasa Espacio Público con bitácoras de trabajo diarias de levantamiento para barrerlos como basura. Los corren y les sacan sus pertenencias».
«Hace unos días, una persona murió mientras hacía la fila para retirar un plato de comida en una iglesia de Constitución. Eso es lo que pasa hoy en la calle. Es triste, es lamentable, pero es lo que nos toca vivir», concluye Ávila. «Después están las islas de fantasía de los políticos y las historias de Narnia que se cuentan entre ellos para convencerse de que todo está bien, pero la realidad es muy distinta».
