Opinión

Juan Carlos Junio

Dirigente cooperativista

Deudas pendientes

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Caso Adorni. Javier Milei dijo que venía a limpiar «la mugre de la política», pero resultó que muchos integrantes del elenco oficial están sospechados de maniobras fraudulentas.

Foto: NA

Transcurridos ya más de 100 días del inicio del «Caso Adorni», la política argentina sigue condicionada por sus vicisitudes. Por lo tanto, cabe preguntarse cuál es la causa de fondo que conduce a que el presidente de la Nación y su hermana –el principal eje político de este Gobierno– sostengan al jefe de Gabinete con tanta pertinacia. Deberíamos pensar que no se trata solamente de una cuestión de empecinamiento propio de la personalidad del primer mandatario, sino que el presidente ha tomado la decisión de no asumir una derrota política.

Otro rasgo distintivo del jefe de Estado es el de una omnipotencia que está derivando, paradójicamente, en una suerte de impotencia, ya que para el oficialismo existe el peligro de que el Congreso, incluyendo a la oposición y los dialoguistas, interpelen al polémico funcionario y se genere una inédita moción de censura.

De cualquier manera, lo central de la coyuntura política es desentrañar la situación de fondo. El escenario central está dado, en primer lugar, por una crisis social que la gran mayoría de la población está viviendo descarnadamente por el ajuste en los salarios, las jubilaciones, la destrucción de los vitales servicios que históricamente brinda el Estado, la desocupación y varios etcéteras.

A ese elemento determinante de carácter económico-social se le suma la sensación de una gran parte del pueblo de que el Gobierno está penetrado por la corrupción, con el agravante de que no son pocos los que votaron a Javier Milei, y ahora viven una decepción, porque apreciaban la narrativa del Gobierno de que venía a limpiar «la mugre de la política», y resultó que muchos integrantes del elenco oficial están sospechados, en muchos casos con evidencias concretas, de medrar desde la función pública para la que fueron designados.

El tema de Adorni se ha transformado en el emergente, pero estaba precedido del caso de la criptomoneda $Libra, que involucra directamente al presidente y a su hermana, de las supuestas coimas en el ámbito de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), sin olvidar el festival de créditos inmobiliarios del Banco Nación para funcionarios diversos.

En síntesis: hay que pensar que en los términos de la «batalla cultural» y de la meneada «moral como política de Estado», tan enarbolada por el presidente de la Nación, se ha producido una ruptura de la narrativa, lo cual genera que millones de ciudadanos y ciudadanas estén distanciados de sus políticas, más allá de que es incierto lo que ocurra en términos electorales. Ese cuadro de situación es reflejado por todas las consultoras, tanto las vinculadas al Gobierno como a la oposición.


Futuro y oposición
Otro elemento a destacar es que, desde el establishment, tanto local como extranjero, continúan ejerciendo una fuerte presión para que se acentúe la ola privatista, con el objetivo de aprovechar el viento favorable y pagar barato por los bienes del Estado.

Estas pretensiones resultan favorecidas por la permanente conducta del equipo económico, encabezado por el ministro Luis Caputo –todos emergentes del JP Morgan–, de continuar endeudando al país con el FMI, con acreedores privados y, ahora, con posibles nuevos créditos del Banco Mundial. Debemos remarcar que el equipo económico continúa tapando los baches que se generaron por la caída de la recaudación, y que su única respuesta es seguir tomando deuda, tanto para financiar la insuficiencia fiscal, como para pagar viejas deudas contraídas por este mismo equipo durante la gestión de Mauricio Macri.

A pesar de su momento de debilidad por estos episodios de corrupción y su impacto en la sociedad y en el Parlamento, el Gobierno insistirá en su proyecto de extranjerización de tierras, una exigencia de los grandes capitales, particularmente mineros, y con el Súper-RIGI, que implica una cesión irrestricta de los intereses nacionales y de los sectores productivos locales a favor de esas grandes corporaciones.

Por su parte, la oposición continúa debatiéndose en sus diferencias políticas sin lograr encontrar el modo de convertirse en la alternativa que encauce el creciente malestar social. El banderazo del sábado en Parque Lezama por «Cristina Libre» es un dato más de los distintos sectores de la sociedad que, con sus matices, buscan saldar una deuda pendiente con sus aspiraciones de una democracia integral.

Las multitudinarias movilizaciones del 24 de marzo, las feministas del 8 de marzo y del 3 de junio, las que se realizaron en defensa del presupuesto universitario, la salud, los jubilados, e incluso la despedida del Indio Solari muestran un reclamo vigente que golpea en la conciencia democrática recuperada en 1983. Una deuda que la política en sus términos más nobles le debe a la ciudadanía.

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