Imágenes | BUENOS AIRES. EL ADIÓS AL INDIO SOLARI

En este día y cada día

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Texto y fotos: Guido Piotrkowski

Cerca de un millón de personas se dieron cita en Villa Domínico, al sur del Conurbano bonaerense, un domingo de cielo encapotado para despedir al Indio Solari, quien fue líder de los Redonditos de Ricota. El hombre que cambió el rock nacional, el escritor de las frases imbatibles, el que arrastraba multitudes en donde fuera a tocar con su mítica banda, como solista o en la última etapa con los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Tuvo una despedida épica, a la medida de la leyenda que construyó. La fila de su funeral superó las 70 cuadras, desde el Polideportivo Gatica ‒donde estuvo el féretro hasta la madrugada del lunes‒ hasta el Puente Pueyrredón y más allá. La multitud, que comenzó a juntarse el sábado por la noche, transformó las calles en una fiesta agridulce matizada con cantos, bailes y pogos. Una celebración que cuyo espíritu se transformaba al ingresar al interior del predio donde se realizaba el velatorio. Allí, frente al féretro, rodeado de ofrendas, reinaba un silencio y un respeto, literalmente, sepulcral. Al salir, la gente rompía en llanto. Así fue el último adiós al mito popular. Una despedida descomunal para el último héroe en este lío. 

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