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Ninguna elección es sencilla, ni la de una carrera universitaria, ni la de un viaje, ni la de un presidente. Más difícil es elegir una pareja para acompañarse toda la vida. Rebequita y Tobías bien lo saben.
Como si fuera poco tener que lidiar con los avatares cotidianos de un país donde todo está patas para arriba, los argentinos también tenemos que enfrentar los pequeños dilemas de vivir en una sociedad de locos.