29 de junio de 2026
El grupo antimigración March and March exige que todos los migrantes irregulares abandonen Sudáfrica antes del 30 de junio. El Gobierno dice estar preparado ante un posible estallido de violencia. «No permitiremos ningún intento de desestabilizar nuestro país, por parte de nadie, marchen o no», declaró el presidente del país Cyril Ramaphosa. El ministro Firoz Cachalia ya ha advertido que no se tolerará delincuencia, intimidación, violencia, destrucción de la propiedad ni ningún intento de socavar la seguridad pública. Las agresiones a extranjeros en Sudáfrica se han multiplicado en las últimas semanas. Las bandas ciudadanas —incitadas por partidos populistas de derecha— recorren las calles buscando a supuestos inmigrantes indocumentados, saqueando, destruyendo negocios de extranjeros o intimidándolos. En la práctica, todas las personas percibidas como inmigrantes de origen africano o asiático están en el punto de mira. Según cifras de su Oficina de Estadística, en 1996 el 2,1% de la población de Sudáfrica era inmigrante. En 2022, el 3,9%, es decir, son unos 2,4 millones de extranjeros, con o sin documentación válida.
