14 de agosto de 2026
A pesar de su prestigio en el país y en el exterior, el Coro Nacional de Niños dejó de existir a partir de una decisión tomada por el Gobierno nacional. El reclamo de los chicos y sus familias.

Incertidumbre. En el Gobierno dicen que el elenco estable pasará a formar parte de un nuevo programa, pero las familias lo desmienten.
Foto: cultura.gob.ar
Casi seis décadas después de su creación, el Coro Nacional de Niños, prestigioso a nivel nacional e internacional, dejó de existir por decreto. La decisión se conoció el jueves 30 de julio, un día después del Día de la Cultura Nacional, en el Boletín Oficial. El Gobierno publicó el Decreto 687/2026, que dispuso la disolución del CONANI como parte de una reorganización orientada, según el texto, a hacer más eficiente el Estado. El mismo decreto, con la firma del presidente Javier Milei y su jefe de Gabinete, Diego Santilli, ordenó a la Secretaría de Cultura, encabezada por Javier Cifelli, la creación de un programa especial de formación artística con dos líneas de acción: «Práctica y Desarrollo Artístico en Canto Coral» y «Práctica y Desarrollo Artístico en Danzas».
La directora, los chicos –unos 19 integrantes– y sus familias se enteraron ese mismo día de la noticia, aunque el coro ya atravesaba un proceso de reducción. Desde 2022, la cantidad había pasado de unos 40 a los 19 actuales. Además, en febrero de este año, la directora María Isabel Sanz dejó de cobrar su sueldo, aunque los ensayos del elenco estable continuaron.
En abril llegó una nueva interrupción. El coro recibió una notificación en la que se informaba que «por un tema administrativo», los ensayos quedaban suspendidos. La directora habló entonces con Cifelli, secretario de Cultura de la Nación. En ese momento, el funcionario le aseguró que el Coro Nacional de Niños seguiría funcionando. Tres meses más tarde, el Boletín Oficial informó su disolución.
«No solo están cortando fondos, están silenciando la voz de nuestros niños y destruyendo una institución que es orgullo nacional», expresaron los padres en un comunicado. Desde el Gobierno se sostuvo que los chicos cobraban un sueldo y que legalmente eso no era compatible con la nueva ley de trabajo. Daniela Lozano, madre de dos chicas que forman parte de la agrupación, explicó en los medios que no se trataba de un salario. Cada chico recibía una beca de 200.000 pesos, que cobraban sus padres para cubrir los viáticos de los ensayos y el uniforme.
Lozano también aseguró que las familias no habían sido convocadas para ser informadas sobre el nuevo proyecto de formación, ni fueron informadas de cómo sería la continuidad de las actividades para esos chicos que integran el elenco.
Manifestación pública
El viernes 7 de agosto se realizó una presentación del Coro Nacional de Niños en la explanada del monumento a Juana Azurduy, frente al Palacio Libertad (ex CCK), para visibilizar la problemática. Organizada por Javier Zentner de la Asociación de Directores de Coro de la Argentina, convocó a más de 400 personas. Los chicos cantaron «Para los demás», de María Elena Walsh, y »La canción es urgente», de Teresa Parodi, y realizaron una muestra de cómo es el trabajo que realizan. Al final del concierto, cuando la gente se empezó a desconcentrar, una persona del público empezó a cantar el himno nacional argentino y todos los concurrentes se le unieron en un canto espontáneo y colectivo.
La manifestación pública tuvo su efecto. Cuatro días después, el conflicto llegó a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados.
Los chicos fueron a cantar, los acompañó Sanz, la directora, y los padres, que expusieron ante los legisladores el rol social que cumplía el elenco estable. En esa misma sesión, que tuvo momentos de discusión y gritos, Diego García, uno de los padres, contó que había votado a La Libertad Avanza y se había arrepentido. En una entrevista radial, días después, con Ernesto Tenembaum, ese mismo padre contó que durante la sesión con diputados, los representantes de La Libertad Avanza se burlaron de los chicos mientras cantaban.
«Trajeron a los nenes para dar lástima», se le escuchó decir a una diputada libertaria.
Virginia Gallardo, una de las diputadas por la Libertad Avanza, conocida por su paso por la farándula argentina, participó de la sesión y cuestionó en sus redes: «Los chicos no deberían ser el escenario de nuestras diferencias políticas». Días antes había enviado un beneplácito para reconocer la trayectoria y figura de Marcelo Monzani, integrante del Coro Estable del Teatro Colón, como ejemplo de quien persigue sus sueños por mérito propio. Sin embargo, fue Monzani quien salió al cruce en un video de apoyo al coro de niños y adolescentes, donde destacó que gracias a las instituciones públicas en las que se formó se convirtió en el músico que es hoy.
En la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires existen leyes de Fomento a la Actividad Coral, aunque todavía no avanzaron en su reglamentación. En estos días se presentó un proyecto de ley para derogar el decreto que disolvió el Coro Nacional de Niños. La iniciativa lleva la firma de Lorena Pokoik, de Unión por la Patria, presidenta de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados. También se están recolectando firmas contra el cierre en la plataforma Change.org.
Desde la Secretaria de Cultura dijeron que los 19 integrantes del coro pasarán a formar parte del nuevo programa. Sin embargo, las familias de los chicos lo desmienten. Dicen que hasta ahora nadie se los comunicó formalmente. Lo cierto es que este elenco estable de prestigio internacional, que se llegó a presentar en el Teatro Colón y hasta en el Vaticano, ya no existe más por una decisión del Gobierno nacional.
