Opinión

Rodrigo López

Economista

Cuenta regresiva en el balance cambiario

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Foto: Jorge Aloy

Uno de los principales indicadores del estado de la economía es el balance cambiario que publica el Banco Central. En él se establecen las entradas y salidas de divisas entre residentes y no residentes, tanto en la economía real (comercio exterior, inversiones extranjeras) como en la financiera (deuda externa, compra de divisas). Dicho balance comenzó a mostrar el estrecho callejón al que nos ha conducido la política económica.

En junio (último dato disponible) el balance total arrojó un superávit de 857 millones de dólares, significativamente menor a los 2.158 millones de dólares del mismo mes del año anterior. De hecho, en este 2026 se ha invertido la dinámica de 2025. Mientras el año pasado abril y mayo habían sido deficitarios, junio pasó a ser fuertemente superavitario por 2.158 millones de dólares. En cambio, este año los dos primeros meses del segundo trimestre venían con superávit robustos de 1.333 y 1.877 millones de dólares respectivamente, para pasar en junio a unos modestos 857 millones de dólares. ¿Qué pasó?

Si bien el balance comercial sigue siendo positivo, en junio acusó un menor registro debido a que las exportaciones aumentaron 140 millones de dólares contra un aumento de 1.444 millones de las importaciones, fruto de las continuas políticas de apertura. En 2025, el pasaje de mayo a junio había significado un aumento mensual de 1.565 millones de dólares, pero en 2026 pasó a reflejar una contracción de 1.304 millones. El año pasado las exportaciones habían sido estimuladas con la quita y baja de retenciones a diversos productos con el afán de no tener sobresaltos cambiarios en el año electoral. De todos modos, debió intervenir el Tesoro de Estados Unidos, el cual llegó a comprar pesos.

Pero la mayor diferencia interanual en la cuenta corriente provino de la remisión de utilidades y dividendos. Esta cuenta históricamente fue negativa, pero desde septiembre de 2019 se mantuvo en torno a la decena de millones, con algunos meses alcanzando una centena. En los últimos cuatro meses acumula −2.756 millones de dólares. Solo en junio salieron 1.023 millones por esta vía. A pesar del tan promocionado RIGI, en los últimos dos meses el aporte de la Inversión Extranjera Directa pasó a ser negativo, es decir, salieron capitales. 

Por el lado financiero, coincidieron en junio dos dinámicas adversas para las cuentas externas. Los préstamos financieros pasaron de mostrar un saldo positivo de 2.201 millones de dólares en mayo, a 961 millones en junio. En igual sentido, mayo fue un mes donde ingresaron 1.043 millones del FMI, mientras que en junio fueron 0. En su visita por nuestro país, la titular del FMI adelantó que no considera que vaya a haber otro préstamo para Argentina.

Lo único que no cambia son las compras netas de billetes y divisas por parte del sector privado no financiero, que en junio fueron 2.065 millones de dólares, pero desde abril de 2025 arrastra un promedio mensual de 3.000 millones. El balance cambiario tiene servidos todos los ingredientes para su deterioro secular. Esta vez, claro que va a ser diferente: la ayuda de Estados Unidos tendrá que ser sustancialmente mayor.

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