25 de mayo de 2026
Integrante de la redacción de Acción durante 36 años, fue director entre 1980 y 2005. Dejó una huella en la comunicación uniendo la vocación profesional con los valores éticos y la identidad principista del movimiento solidario nucleado en el IMFC.

Roberto Gómez. Vivía el periodismo con pasión y un compromiso inclaudicable.
Foto: Jorge Aloy
Roberto Gómez se incorporó a Acción en 1969, tres años después de la fundación del periódico. Durante once años fue integrante del equipo de Redacción, luego secretario de Redacción y recién en 1980 asumió como director, cargo que ejerció hasta octubre de 2005.
Uruguayo, nació el 18 de abril de 1934 y murió este 25 de mayo en la ciudad de Buenos Aires. Llegó al movimiento cooperativo luego de una experiencia en organizaciones sociales, revistas semanales y, finalmente, en el Instituto Argentino de Desarrollo Económico (IADE), desde donde se incorporó a esta revista.
Ya en la redacción del entonces periódico Acción comenzó a insuflarle su experiencia periodística y su concepción profesional con fuerte compromiso con los principios y valores del cooperativismo. Gómez se incorporó a un movimiento caracterizado por la acción colectiva y aportó su impronta en la redacción del periódico: un profesionalismo exigente y la constante búsqueda de responder a los contextos comunicacionales de cada época para «competir» de la mejor manera con los grandes medios de comunicación.
«Acción nace, y no casualmente, en los prolegómenos del golpe del 66, que entre sus objetivos planteaba borrar del escenario nacional un cooperativismo en ascenso. Nace entonces en defensa del cooperativismo y del país, sin embargo, esa fuerte carga doctrinaria no le impidió, a contrapelo de publicaciones tradicionales del sector, volcarse de lleno a las formas periodísticas más renovadoras», explicaba en una entrevista.
Roberto vivía el periodismo con pasión y un compromiso inclaudicable. Quienes trabajaron a su lado reconocen esos rasgos y su vocación de transmitir no solo conocimientos o prácticas de la comunicación, sino también esa manera de asumir la difusión de las ideas y valores del cooperativismo en la labor cotidiana. La búsqueda del título más adecuado para una nota, la selección de la mejor foto, la calidad de redacción de cada texto eran desafíos permanentes para el equipo de redacción a su cargo, que se plasmaban en cada página del periódico.
Gómez militó en el cooperativismo mientras desempeñaba su labor periodística. Participó de las grandes luchas del movimiento, pero sobre todo en la que más tenía que ver son su quehacer: el reclamo por una ley democrática de radiodifusión, como se la llamaba en los 80. Fue uno de los fundadores de la Coalición por una Comunicación Democrática, en 2003, en representación del Instituto. De este ámbito salieron las líneas centrales de lo que fue la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Antes, en el período 1995/1997 en el que el dirigente cooperativista Floreal Gorini fue diputado nacional, había coordinado la Comisión de Comunicaciones de la Casa de la Solidaridad, ámbito de debate del que surgieron proyectos legislativos, entre ellos, el de una nueva ley de radiodifusión. Gorini expresó que aquel proyecto «establecía una clara posición antimonopolista y de apertura a la participación del cooperativismo en los medios».
Entrevistado por esta, su revista, en el marco del 40º aniversario celebrado en 2006, Gómez reflexionaba: «estoy convencido de que no hay democracia informativa sin democracia económica, y nosotros tenemos el privilegio de pertenecer a un movimiento que nuclea entidades que son auténticas células de democracia política y económica. Acción procuró siempre dar resonancia mediática a ese universo, sin apartarse de su línea fundacional, involucrándose en cada una de las luchas sostenidas por el IMFC desde sus primeras décadas de existencia y participando de manera creciente en la batalla de las ideas».

Cooperativista. En un acto institucional junto a Floreal Gorini, referente inolvidable del movimiento cooperativo.
Foto: archivo Acción
Su muerte es un llamado a honrar su legado profundizando la batalla cultural, redoblar el esfuerzo para difundir las ideas y valores del movimiento cooperativo y no cejar en el respeto a los lectores y las lectoras que cada día eligen Acción. «Mientras las grandes empresas sigan diseñando las políticas económicas, moldeando la información de masas y manejando las industrias culturales, será muy difícil instalar cambios de fondo en la sociedad. En general, los medios estimulan el consumismo y banalizan la información, su política editorial está emparentada con intereses que tienen que ver más con cuestiones de mercado que con el rigor periodístico», sostenía hace 20 años y parece dicho hoy.
Para Gómez, «ni los protagonistas de la economía social ni los nuevos sujetos que irrumpen en el panorama social suelen ocupar el escenario mediático. Por eso, la voz propia, como lo viene demostrando Acción, se transforma en un elemento clave. Sin voz propia esos nuevos sujetos sociales corren el riesgo, como viene sucediendo, de ser ninguneados y, en todo caso, presentados solo como generadores de conflicto, nunca como portadores de un nuevo proyecto social».
Roberto Gómez fue maestro de periodistas y cooperativista de ley.
