Opinión

Juan Carlos Junio

Dirigente cooperativista

Dos «Argentinas»

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Amor popular. Un millón de personas despidieron al Indio Solari en Villa Domínico.

Foto: NA

Los últimos días mostraron con cierta claridad la existencia de «dos Argentinas». La que promueve el Gobierno nacional, enfocado en privilegiar a unos pocos sectores del poder económico en el marco de un modelo neoliberal con recordados antecedentes en el país. Por otro lado, una creciente reacción social y cultural que se cimenta en lo colectivo, en entramados solidarios y en la convivencia democrática.

Veamos. El Gobierno de Javier Milei mantiene un fuerte relacionamiento con los núcleos principales del poder económico y está empeñado en llevar adelante un modelo neoliberal sustentado en un dólar bajo, a los efectos de favorecer la especulación financiera; la apertura absoluta de importaciones; y privilegiar el desarrollo –con todo tipo de facilidades impositivas– para sectores muy concentrados de la economía que se van transformando en enclaves, como la minería, el petróleo y ciertos rubros de la exportación agraria. El modelo también se apuntala en bajos salarios con el objetivo de «favorecer la productividad», pero de ese modo se van generando amplios sectores de la sociedad que quedan rezagados en la distribución del ingreso.

Ese país va propiciando eventos, congresos, seminarios, venidas de personalidades de Estados Unidos y otros países que reivindican esa perspectiva que integra el modelo económico con un discurso cultural, de sustento de ese modelo y de una sociabilidad basada en el individualismo de los emprendedores frente al otro modelo que privilegia los proyectos industriales generadores de empleo. En esos foros suelen disertar el presidente, el ministro de Economía, Luis Caputo y Federico Sturzenegger, titular de la cartera de Desregulación.

En tal sentido, el Gobierno avanza en materia de privatizaciones. A las ya concretadas de las represas hidroeléctricas, Transener, Impsa, los procesos en marcha en Metrogas -venta de acciones en poder de YPF-, Nucleoeléctrica y Aguas y Saneamiento Argentino (AySA), se sumaría Fabricaciones Militares. Al mismo tiempo, el oficialismo impulsa iniciativas parlamentarias que van en la línea del modelo, entre ellas, el Súper Rigi, la modificación de la ley de zonas frías, que en caso de ser ratificada por Diputados implicaría el recorte de subsidios al consumo de gas para millones de argentinas y argentinos; el proyecto llamado de «inviolabilidad de propiedad privada», que establece desalojos más rápidos y con menos requisitos, levanta  restricciones a la compra de tierras rurales por extranjeros, reduce protecciones tras incendios y cambia reglas sobre el uso del suelo; y la modificación de la ley de etiquetado frontal (donde el Gobierno recoge planteos de los empresarios de la Copal favoreciendo las políticas de mercado por sobre la promoción y cuidado de la salud pública, al quitar los octógonos que advierten a la población acerca del contenido de los productos que adquiere).

Foro empresario. Milei, a oscuras, habla ante parte del poder económico.

Foto: NA


Las calles hablan
La contracara viene emergiendo en calles y plazas. El acontecimiento extraordinario suscitado a partir del fallecimiento de Carlos «Indio» Solari, mostró una inmensa oleada expresiva que combinó pena, dolor y amor al Indio, quien desde su poesía, su música y su sensibilidad social hizo vibrar una cuerda que generó un enorme fenómeno colectivo. Por el contenido de su poesía y su música tuvo siempre un claro sentido antisistema, fue crítico del establishment económico y del cultural. Por el contrario, fue sensible hacia los sectores humildes, la cultura nacional, tuvo simpatía y valoración de los feminismos y las políticas de derechos humanos. Contra los pronósticos de representantes de la derecha que presagiaban desmanes y descontrol, la despedida del Indio se llevó a cabo en el estigmatizado Conurbano bonaerense, con participación de un millón de personas, y fue un ejemplo de convivencia, emoción a flor de piel y un sentido fraternal de compartir la pena por la partida de artista amado.

Al gran «pogo» despidiendo al ídolo, habría que sumar a otros recientes grandes eventos populares: el 24 de marzo con cientos de miles de personas en todas las plazas del país, otros cientos de miles (algunos hablan de un millón de personas) movilizados en defensa de la educación y la Universidad pública; marchas y actos por el día del trabajador, y dos grandes manifestaciones de los feminismos, el 8 de marzo y el 3 de junio, también con presencia en todo el país.

Estas multitudes van conformando la contracara del país que proyecta Milei. Revelan una reacción social y cultural cada vez más manifiesta, que se nutre del desgaste del modelo económico y sus consecuencias sociales, a la que se van sumando sectores ganados por el desencanto en las expectativas y esperanzas que habían cifrado en el Gobierno, producto de que su nivel de vida se va deteriorando por la pérdida de salarios y jubilaciones y porque los aumentos de precios y tarifas van erosionando su nivel de vida.

Estos hechos se producen en un escenario político que presenta una anomalía que resulta ineludible. Se cumple un año de la ratificación de la condena a Cristina Fernández en la causa Vialidad, por la cual permanece bajo arresto domiciliario con restricciones que indican una discriminación hacia la dirigente, ya que no se aplican a condenados por causas gravísimas como narcotraficantes o genocidas. Más allá de la situación particular de la expresidenta, la proscripción de sus derechos políticos altera el tablero electoral, ya que se prohíbe la participación de una líder con innegable proyección en la sociedad, en el marco de un proceso de alcance regional, que se expresó, entre otros países, en Brasil con la arbitraria detención –entre abril de 2018 y noviembre de 2019– del actual presidente Lula da Silva y con el exiliado expresidente Rafael Correa en Ecuador.

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