10 de junio de 2026
La ONG Greenpeace International denunció que un grupo muy reducido de ultrarricos está asociado a un daño climático desproporcionado, impulsado por sus propiedades y sus inversiones en actividades altamente contaminantes, así como sus estilos de vida intensivos en carbono. El informe «Comprender la deuda climática de la riqueza extrema» publicado coincidentemente con la Conferencia sobre el Cambio Climático de Bonn, destaca cómo la crisis climática «es cada vez más, también, una crisis de concentración extrema de la riqueza». El documento sostiene que los marcos actuales de políticas climáticas se centran principalmente en las emisiones derivadas de la producción y el consumo, mientras que, en opinión de Greenpeace International, «pasan en gran medida por alto» las emisiones vinculadas a la propiedad del capital y a las carteras de inversión intensivas en carbono de las personas ultrarricas. En concreto, la ONG estima que, en 2022, el 1 % más rico del mundo fue responsable de aproximadamente el 41 % de todas las emisiones asociadas a la propiedad de activos, es decir, las generadas por las empresas y las inversiones que posee.
