27 de junio de 2026

Suelta. Fanning interpreta a una joven que sobrevive dentro de un sistema injusto.
Margo tiene problemas de dinero
Creador: David E. Kelley
Intérpretes: E. Fanning, M. Pfeiffer, N. Offerman, T. Graham, N. Kidman, G. Kinnear
Apple TV
Creada por David E. Kelley (Big Little Lies, Ally Mc Beal) a partir de la celebrada novela homónima de la escritora texana Rufi Thorpe, Margo tiene problemas de dinero parte de una premisa muy conectada con la actualidad: una joven madre sin recursos económicos abre una cuenta en OnlyFans para sobrevivir con cierta dignidad. Y a partir de allí se expande para consolidarse como la historia de una protagonista carismática y entrañable que intenta construir una identidad propia en un contexto donde la familia, el mercado laboral y las convenciones morales juegan un rol muy importante.
Margo (una Elle Fanning suelta, graciosa, encantadora) queda embarazada tras una fugaz relación con un profesor universitario casado que, al enterarse, le propone directamente que aborte. No es una sugerencia, sino una exigencia, queda claro. Y aunque ella entiende que seguir adelante tendrá consecuencias concretas, decide afrontarlas.
Cuando el padre sanguíneo, tan cobarde como negligente, desaparece de su vida, es su propia familia la que llega al rescate. Entra en escena su madre Shyanne, con una Michelle Pfeiffer sagazmente «tuneada» que compone con solvencia a un personaje complejo y contradictorio, en el que conviven el egoísmo, la frustración y la capacidad de ofrecer cariño. Y también un padre ausente por demasiado tiempo, Jinx (Nick Offerman), ex luchador profesional con viejos problemas de adicción que vuelve justo cuando más lo necesitan. La dinámica entre los tres constituye el verdadero corazón de la serie. Son personajes imperfectos, pero profundamente humanos.
A diferencia de la polémica tercera temporada de Euphoria, donde la sexualidad aparece lisa y llanamente espectacularizada, en Margo tiene problemas de dinero su explotación a través del comercio digital se plantea principalmente como una estrategia de supervivencia dentro de un sistema que ofrece pocas alternativas reales. La idea subyacente es que la gran mayoría de los habitantes del planeta hace lo que puede para tener una vida medianamente digna, como es notorio e indiscutible. La serie no juzga, y eso es encomiable, pero tampoco profundiza: hay peligros psicológicos y materiales implicados en el intercambio online de imágenes por dinero que quedan esencialmente difuminados.
También es perceptible una tendencia a suavizar los conflictos más espinosos. La precariedad económica, las diferencias de clase y la explotación emocional en las plataformas digitales son temas que sobrevuelan la historia, pero son tratados con ligereza. Como contraparte, Kelley consigue construir personajes que interesan más que la trama: antes que la intriga por saber qué ocurrirá en el siguiente episodio, lo que mantiene viva a la serie es el deseo que nos provoca de pasar más tiempo con sus personajes. Es que Margo tiene problemas de dinero se apoya más en la observación emocional que en los giros argumentales.
Es innegable que el punto de partida habilitaba una ficción con más aristas, pero aún con esas evidentes debilidades esta producción de Apple TV y A24 (una de las compañías más activas y exitosas de esta época) que también se puede ver en Prime Video, aborda asuntos relevantes (dinero, sexo, maternidad, autoestima) sin apelar a las lecciones morales. También cae en la tentación del sentimentalismo cuando remarca con insistencia la «solución familiar» como escudo contra las adversidades de un tiempo histórico en el que la vida cotidiana se parece cada vez más a un capítulo de Survivor.
