10 de julio de 2026
Durante la homilía, García Cuerva advirtió que la sociedad argentina atraviesa «caminos peligrosos» marcados por la intolerancia, los enfrentamientos y la descalificación del otro. En ese marco, cuestionó la existencia de «cuevas de corrupción» y sostuvo que esos espacios provocan que «los pobres sean cada vez más pobres y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos». Además, aclaró que la corrupción no responde a un partido político en particular, sino a una cuestión de honestidad y transparencia. El arzobispo también llamó a dejar atrás el individualismo y las disputas políticas. Invitó a pedir «que Dios nos independice del individualismo, de la competencia feroz por el protagonismo, del internismo y de la mezquindad política», y planteó que el país necesita fortalecer el diálogo, la justicia social y la honestidad.
