Opinión

Carlos Heller

Dirigente cooperativista

Giro regresivo en el Banco Central

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Reforma. Si se aprueba el proyecto oficial, la misión exclusiva del organismos será «preservar el valor de la moneda».

Foto: Jorge Aloy

De aprobarse el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, recién presentado por el Poder Ejecutivo, la misión exclusiva del BCRA será «preservar el valor de la moneda», con lo cual se anula toda política de estímulo a la demanda agregada.

Se quitarían así los objetivos múltiples incorporados en 2012, para aplicar «en la medida de sus facultades», como la promoción de la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.

El foco de la propuesta libertaria está puesto en deshacer lo realizado por los Gobiernos kirchneristas y volver a una Carta Orgánica parecida a la que había en la década del 90. Aunque, en realidad, se pretende ir más allá, ofrecer una versión más extrema en materia de objetivos y de herramientas para hacer política económica. 


Moneda
No puede soslayarse que para «preservar el valor de la moneda», a fin de mantener una inflación muy reducida, muchos países suben las tasas de interés, ralentizan o frenan la economía. 

Entonces, es probable que con esta modificación tengamos un escenario donde el dinero y el crédito tenderán a ser más escasos, los préstamos más caros y la actividad y el empleo se resentirán aún en mayor magnitud.

Se pretende, además, armar un blindaje institucional del directorio de la autoridad monetaria, de manera que para remover al presidente y a los directores se necesitarán dos tercios en ambas Cámaras del Congreso de la nación.

La nueva Carta Orgánica garantizaría la continuidad de la actual conducción del Banco Central más allá del término del mandato que surja en las próximas elecciones nacionales, intentando asegurar la continuidad de los lineamientos de la actual gestión. 

El argumento es garantizar la independencia del BCRA aunque, en verdad, lo que se persigue es que apliquen políticas monetaristas sin tener en cuenta cómo evoluciona la economía real. 

Esta supuesta independencia del BCRA no es deseable. La lógica implica que la autoridad monetaria siga los lineamientos del Gobierno electo por la voluntad popular en las urnas.

Desde ya que corresponde establecer la autonomía técnica para la operatoria más eficiente, pero siempre de forma coordinada con los lineamientos del Poder Ejecutivo.


Transferencias 
El otro elemento importante es el financiamiento al Tesoro, provincias y municipios. Según lo informado por el presidente Javier Milei, el BCRA no podrá otorgar adelantos transitorios, o cualquier otra asistencia financiera directa o indirecta a los distintos niveles del Estado. Esto quiere decir que no podrá emitir dinero para financiar el déficit fiscal en ninguna circunstancia. 

Cadena Nacional. El presidente, acompañado por el gabinete, anunció una iniciativa más extrema que la plasmada en los 90. 

Foto: Captura

De aprobarse este proyecto, asimismo, el BCRA perderá una de las principales maneras de inyectar dinero en la economía en momentos de gran necesidad, ante problemas climáticos o sanitarios, por ejemplo, y se pasaría a depender, entre otras vías, de la entrada de dólares al balance del Banco Central.

Otro de los anuncios del Ejecutivo fue el proyecto de ley denominado «grillete fiscal», en el cual se establece que si el resultado fiscal permaneciera deficitario por varios meses, el Congreso tendría un plazo para corregirlo. 

De no ocurrir, se activaría el «shutdown», es decir, una «paralización» de las actividades estatales no esenciales. Entre otras cuestiones, podría implicar el congelamiento de las transferencias a las provincias y de parte importante del gasto público, y no se incorporaría personal.

Cabe aclarar que objetivos similares a la Carta Orgánica de 2012 ya existieron en otros momentos de la Argentina, cuando el país tenía un desarrollo pujante de su industria y del mercado interno. 

El mandato único, limitado a la estabilidad monetaria, remite a la convertibilidad de los 90. La estabilidad del valor de la moneda no emana de una ley, sino de la salud y el vigor de los cuales goce su economía, la producción y el empleo.

Frenar estos proyectos no solo es de vital importancia para no empeorar aún más las condiciones actuales de la economía nacional, sino de cara a no condicionar el futuro de nuestro país. Si se lograra expresar una alternativa que convoque a una mayoría de la sociedad, se van a necesitar las herramientas para reconducir a la Argentina hacia un proceso de desarrollo con equidad y soberanía.

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