2 de julio de 2026

Malvina Tosco, hija de Agustín Tosco, uno de los líderes del Cordobazo, fue la anfitriona del evento conmemorativo del 57º aniversario de aquella manifestación popular que marcó para siempre la historia argentina. La actividad se realizó en la sede de la Fundación Gringo Tosco, con la organización conjunta del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos filial Córdoba, representado por su jefe Pablo Tissera, junto a Marta Gaitán, presidenta de la Secretaría de Género del IMFC y del Comité de Géneros de Cooperar. También fueron convocados a la actividad Rodolfo Leyría, delegado del Sindicato de Luz y Fuerza; Adrián Ruggieri, secretario de la fundación Tosco; Rosana González, gerenta de la filial Alem del Banco Credicoop; y Julio Rotelli, presidente la comisión de asociados de dicha filial. También participaron Patricia López, hija de Atilio López, uno de los protagonistas del Cordobazo como líder de la Unión Tranviaria de Automotores y luego vicegobernador de Córdoba. Representando a los asociados de la filial Credicoop Córdoba Centro estuvo Jorge Mario Lewit. También se hicieron presentes vecinos, alumnos y talleristas de la fundación mencionada.
Allanamientos
Fue Malvina Tosco la primera en rememorar aquel 29 de Mayo de 1969 y sus antecedentes: «El Cordobazo se empieza a gestar en la casa de Atilio López con un grupo pequeño de sindicalistas, también mi padre entabla vínculos con los estudiantes y abría Luz y Fuerza para cobijar a muchos de ellos». Malvina relató su vivencia de infancia: «Yo la pasé muy mal en esa época, sobre todo cuando allanaban nuestra casa». La hija del dirigente también contó que el Cordobazo iba a ser un acto pacífico, pero la muerte de Máximo Mena, un joven trabajador metalúrgico, por la represión policial, provocó el enardecimiento de obreros y estudiantes. «Mi papá siempre hablaba al pueblo defendiendo el Estado y el trabajo. Hoy el mercado es el rey y la derecha es hábil en querer desarmar las herramientas que brindan los sindicatos. No hay que caer en la trampa de dejar que hieran de muerte a los sindicatos».
Rodolfo Leyría también dejó su mensaje: «Sigo militando en Luz y Fuerza, como mi abuelo y mi padre, en la misma lista de Agustín Tosco –enfatizó– y entiendo lo que nos dejó, que las dictaduras no son invencibles si el pueblo se organiza. El Cordobazo se adelantó en Córdoba al paro general nacional y demostró que la lucha del pueblo convencido no dejó a Onganía gobernar los 30 años que pretendía».
Los recuerdos de Patricia López estuvieron vinculados a las huellas que dejó el Cordobazo cuando era niña: «Teníamos mucho miedo con mi mamá por lo que le pasaría a Atilio, mi papá, y no era para menos; tuvo que pasar a la clandestinidad durante un año, vernos a escondidas y después ir a buscar trabajo a Buenos Aires, donde le tendieron una trampa y lo masacraron. Dio la vida por los trabajadores», concluyó.
Pablo Tissera al finalizar el encuentro expresó: «Compartimos una rica jornada, llena de experiencias, vivencias militantes de una memoria activa conmovedora, que permitió reflexionar sobre un presente que nos está hundiendo día a día como sociedad. En las palabras de las y los invitados emergía constantemente un paralelo entre aquella dictadura y la actualidad, en cuanto a las similitudes de los proyectos de país, rescatando un necesario mensaje del Gringo Tosco, para estos tiempos basado en la importancia de la unidad en la diversidad».
