Voces | ENTREVISTA A RAFAEL CORREA

El secuestro de Jorge Glas

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Alberto López Girondo y Ricardo Gotta

«Porque no nos pueden vencer en las urnas recurren al lawfare o el asesinato de la reputación», denuncia el expresidente de Ecuador luego del inédito asalto a la embajada mexicana en su país. 

Foto: Getty Images

«Mortificado por todo lo que pasa en Ecuador. Muy complicado. La persecución sigue, los testigos falsos… Tienen la táctica de tapar un escándalo con otro. Todo terrible». Así se siente el expresidente ecuatoriano Rafael Correa cuando se refiere a su exvice, Jorge Glas, sacado a empellones de la embajada de México en Quito, donde tenía asilo político del Gobierno mexicano. Un hecho de enorme gravedad o, como dice Correa, un «casus belli» que si no llegó a mayores es básicamente porque no hay fronteras entre ambas naciones.
–¿Por qué hizo esto Daniel Noboa? Parece una locura desde todo punto de vista.
–Primero, por la psicología del personaje. Un muchacho inmaduro, narcisista, egocentrista, soberbio, el hijo del hombre más rico del país. En sus haciendas explotan trabajadores, no pagan impuestos y parecen impunes. Manejan el país como una hacienda. Además, se acercaba el 21 de abril, la consulta popular, una campaña anticipada para su reelección. Se le ocurrió dar un golpe de efecto mostrándose duro como (Nayib) Bukele. La otra hipótesis es su soberbia: le responde a (Andrés Manuel) López Obrador expulsando a su embajadora, rodea la embajada con tanquetas y fuerzas militares. Perdió la cordura.
–Parecería que tiene todo para perder.
–Hay que ver cómo reacciona la comunidad internacional. La condena ha sido unánime. Fuerte, pero palabras, ¿no? A esta gente no le afecta su bolsillo… ellos después de cuatro años están viviendo en Miami. No quieren ni a su padre.


–¿No tiene ningún asesor que le advierta la gravedad de esta acción?
–Este Gobierno es paupérrimo. Probablemente no lo consultó con mucha gente. Fue una decisión visceral. La derecha está tratando de imponer un modelo de hombre duro y este tipo es un mal imitador de Bukele. Pero Bukele no es estúpido. En (una eventual) incursión a nuestras embajadas ¿cómo defendemos a nuestro personal diplomático?
–Usted apoyó a Noboa en relación con las bandas.
–Apoyamos una cuestión concreta que fue declarar el estado de excepción por un conflicto interno. Las bandas declararon la guerra al Estado. El 9 enero tomaron un canal de tv en vivo, atentados por todas partes. Entonces, el presidente decidió sacar la Fuerza Armada. Todos le dimos respaldo. Lastimosamente, como es costumbre, fue todo un fraude porque no ha controlado nada. Ahora utiliza el pretexto de una guerra interna para una consulta popular y aumentarnos el IVA, el costo de la gasolina y del gas, hacer un acuerdo con el FMI. Nunca lo dijo en campaña. Como siempre, pues, nos engañaron.

–¿El referéndum del 21 busca una reforma constitucional?
–Tiene preguntas que pudieron tratarse con la Asamblea que tienen que ver con seguridad. Una consulta tan innecesaria que empezó con nueve preguntas, incluido el regreso del Casino que yo prohibí con una consulta popular… justamente. Como fue tan criticado, Noboa cambió las preguntas: si pueden salir las Fuerzas Armadas y utilizar explosivos, armas; si pueden atrapar delincuentes peligrosos. ¿Quién va a votar que no? De hecho, se estaba tramitando en la Asamblea Nacional, sin el gasto que implica la consulta y más rápido, pero lo boicoteó el propio Gobierno. Hay una parte que es reforma constitucional, con dos preguntas tremendamente nocivas: el contrato por horas, una forma de explotación laboral. Otra pregunta muy riesgosa, prohibida por la Constitución, es volver a los arbitrajes internacionales. Europa, EE.UU., Honduras, todos los países están saliendo. Esos tribunales están sesgados a favor de las transnacionales. Ecuador quiere volver, entre otras cosas, porque este muchacho, sus empresas, no son ecuatorianas, las tienen registradas en el exterior.
–Hay un antecedente de cuando Lenin Moreno dejó entrar a la policía británica para que se llevara a Julian Assange de la embajada en Ecuador en Londres. Si bien hubo una autorización, ¿eso no atentaba contra el Tratado de Viena?
–No, porque se puede entrar con permiso. Es algo inédito, eso sí. Es una traición a la Constitución, al artículo 41 que protege al refugiado, pero ya no hay ley hace siete años. Con esto se dan cuenta de lo que hemos sufrido en Ecuador. No lo conocen mucho porque era contra dirigentes políticos. Ahora se metieron con un país, rompen convenios de Viena sobre la inviolabilidad de una sede diplomática. Si México fuera vecino creo que tenías otra situación. Si se hubiera hecho esto a la embajada de los Estados Unidos hubiera habido una invasión, y los gringos habrían tenido razón, además… Noboa la ha sacado barata para la barbaridad que ha hecho.

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–¿Cómo se podría caratular la situación de Glas? ¿En un chivo expiatorio?
–Por supuesto, es el máximo trofeo después de mí. Lo tienen ahí como trofeo, es algo increíble lo que le han hecho. En este momento está en una cárcel de máxima seguridad, incomunicado, no lo pueden ver sus abogados, sus hijos. Ni con el peor narcotraficante han hecho eso. Los narcotraficantes mandaban en las cárceles, tenían hasta discotecas, se escapaban cuando les dio la gana. A Glas, exvicepresidente de la República, lo tienen sepultado en vida, algo horroroso. ¿Cómo empezó todo esto? Él tenía libertad condicional, todas las causas fueron inventadas. La de Odebrecht fue anulada en Brasil por su manipulación política. ¿Cómo se llama la empresa corrupta y corruptora? Odebrecht. Pero se acusó a todo el mundo menos a Odebrecht, algo escandaloso. Hay un caso de sobornos por el que también me han acusado a mí, una payasada, puro montaje, testigos falsos, en pandemia, tiempo récord, de manejar una organización criminal con «influjo psíquico», y me impidieron ser candidato. Glas cumplió parte de su condena, de acuerdo al Código Penal tenía derecho a la libertad, se la otorgan y le reactivan otra causa de 2018, en diciembre, justo cuando decidimos realizar un juicio político a la fiscal (Diana Salazar), una delincuente total, instrumento de persecución. Nos mandó amenazar: «Aprueban el juicio político ya verán lo que les va a pasar». Aprobamos el juicio político y le traen un caso de 2018, de la reconstrucción tras el terremoto de Manabí (16 abril de 2016). ¿Cuál es la estrategia? No archivan, no termina la indagación, no inician juicio y cuando te portas mal te la reactivan. Entonces te allanan, te llevan esposado para que vayas a dar tu testimonio y así amedrentan a la gente. Eso es lo que le hicieron a Jorge Glas. Pasó cuatro años en la cárcel, ahí podrían haber interrogado tres mil veces. Pero no, ordenó a la policía que lo traiga por la fuerza a Quito para declarar y claro, de ahí no salía, le dictaban la prisión preventiva. Por eso se tuvo que refugiar en la embajada de México.

–¿Cuál es el estado de Glas y la situación con México?
–Lo que ocurrió es gravísimo. Es una causa de guerra, casus belli. Pudo ser mucho más grave. El secuestro de Jorge Glas continúa…un asilado, secuestrado de una delegación extranjera… ¿sabes lo grave que es tolerar esto en América Latina? Es volver a la Edad Media. Jorge ya no aguanta más. Lamentablemente, intentó suicidarse: lo llevaron de emergencia al Hospital Naval, donde lo estabilizaron y lo volvieron a la cárcel. Debieron suprimirle los medicamentos con los que trató de acabar con su vida, pero eso le causa otros problemas: ansiedad, no puede dormir, dolores. Desde cualquier perspectiva, Glas está bajo tortura.
–¿Por qué la derecha necesita de un enemigo en cada uno de los países? Pasa en Ecuador, en Argentina, en Brasil.
–Porque no nos pueden vencer en las urnas y recurren al lawfare o el asesinato de la reputación para lograr consenso. Hasta la gente más noble aplaude esas canalladas. Te puedo asegurar que Glas es un hombre inocente, pero cuando lo condenaron en el 2017, muchos salieron pitando en las calles de Quito como el éxito en la lucha contra la corrupción. No tenemos una formación humanista, democrática, legalista suficiente. Se dan los peores abusos y muchos dicen «está bien porque es un delincuente». Cuando buscan la ruta del dinero encuentran su dinero en un paraíso fiscal, como en los Pandora Papers o Panamá Papers. Ahí no hay cuentas de Glas o Correa. Pero crean consenso y consentimiento para cualquier cosa. «Ah, sí, a Correa lo condenaron por influjo psíquico, es ridículo, pero algo habrá hecho, está bien condenado».

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–Ese «algo habrá hecho» en Argentina tuvo un cariz muy dramático en la dictadura.
–Es la lógica. «Algo habrán hecho, sé que no por esto, pero algo habrán hecho».
–En este contexto da la impresión de que crece el riesgo de una nueva militarización en América Latina.
–Si tienes que imponer un Estado de Emergencia y sacar a cada rato a las Fuerzas Armadas a la calle, eso significa que la institucionalidad no está funcionando. Está fallando la democracia, las instituciones, el Estado de derecho. Con ese pretexto reprimen, criminalizan. Pero los medios de comunicación son el principal problema. Noboa nunca hubiera sido presidente sin los medios de comunicación. Ahora ya no puedo utilizar militares para desaparecer gente. No porque no quieran, sino porque cualquiera filma con un iPhone. Tienen otros métodos más sutiles.
–En Argentina, además, la ultraderecha utiliza las redes sociales.
–Sin embargo, yo creo que todavía influyen mucho más los medios hegemónicos, al menos en Ecuador. La familia de clase media desayuna, almuerza y merienda viendo el noticiero. Es cierto que en las redes una mentira se expande mucho más rápido, pero tenemos que saltar ese problema estableciendo el derecho a la verdad. Nadie te puede engañar. No es que como no me afecte personalmente no puedo hacer nada. No, te están quitando el derecho a la verdad. «Solamente la verdad nos hará libres». Ellos tienen el derecho a la libre expresión, tú tienes el derecho a la verdad. Un derecho del que nadie habla ¿Qué representa el voto, como decía Jean-François Revel, sin información verídica? En lugar de información tenemos manipulación. La cuestión mediática tiene que ser enfrentada por América Latina o no tendremos democracia y tampoco desarrollo. Un modo de enfrentarla es estableciendo el derecho humano a la verdad. Es una lucha muy fuerte contra el imperio de la mentira, contra la banalización de la mentira.

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