Sociedad | Alarma demográfica

Generación plateada

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María Carolina Stegman

Cada vez más se pone el foco en lo inevitable: una sociedad que envejecerá en el mediano plazo. Pero, ¿es posible para todos seguir en carrera? Reinvención laboral y jubilación activa.

Jubilados. Seguir trabajando debería ser una elección y no una alternativa para sobrevivir. Hoy eso está en duda.

De acuerdo con los datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para el 2030 se espera que haya más personas mayores de 60 años que menores de 15 años a nivel regional. Al calor de la baja de natalidad, un fenómeno global que, a nivel local, según cifras oficiales, representa una caída del orden del 47% en los nacimientos de los últimos 11 años, y de la extensión de la expectativa de vida (77,3 años en promedio), la población va camino a envejecer, una tendencia que por el momento pareciera no poder revertirse. Ahora bien, sin dudas una sociedad con la balanza inclinada por la población adulta mayor muy probablemente presente desafíos, en términos económicos, sociales, de cuidados, que no encabezan la agenda de las políticas públicas de hoy. Paralelamente, se empezó a hablar de conceptos como «la Generación Plateada» o «Silver» y también sobre «reinvención laboral» en la adultez mayor. Pero, ¿qué hay detrás de estos términos? ¿Son tan auspiciosos y posibles como parecen? ¿Es posible y deseable seguir activos después de cierta edad? Algunos especialistas analizan junto a Acción estos interrogantes.

«Actualmente, somos una población que está envejeciendo: somos más viejos de lo que éramos hace 20 años, pero bastante más jóvenes de lo que vamos a ser dentro de los próximos 20. Pero aún no somos una población envejecida, eso implica que hay oportunidades que aprovechar. Poblaciones envejecidas son las de algunos países europeos o de Japón, donde efectivamente existe una proporción de adultos mayores mucho más grande que la nuestra. Lo que ocurre es que vivimos más tiempo, esto es gradual y progresivo, pero fundamentalmente lo que ha bajado es el número de nacimientos, cuando nacen menos niños en la estructura de población se termina teniendo más adultos mayores en términos proporcionales, la base se va angostando y la pirámide poblacional se pone más vieja», asegura el demógrafo e investigador del Conicet Rafael Rofman.


¿Envejecer mejor?
En 1969, el gerontólogo estadounidense Robert Butler acuñó el término edadismo o viejismo para designar cualquier discriminación, prejuicio o estereotipo basado en la edad. Hablar hoy de Generación Plateada o Silver o proponer la «reinvención laboral» pareciera ir en sentido contrario, no obstante, la segregación a cierta edad no ha dejado de existir. Por poner solo un ejemplo, desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que funciona bajo la órbita de Federico Sturzenegger, se limita a seis meses los contratos de empleados del Estado mayores de 65 años sin los aportes necesarios para jubilarse. Situación que los arrojaría a cobrar la Pensión Universal para el Adulto Mayor, PUAM, actualmente equivalente al 80% del haber jubilatorio mínimo: alrededor de $279.443.

Para Rofman, hoy «envejecemos mucho mejor de lo que envejecíamos históricamente, las condiciones de salud de la población mejoraron mucho. También mejoró la capacidad laboral y productiva de las personas mayores; una persona que a los 60 se consideraba vieja ahora es ridículo decir que lo es. Por otra parte, la gente trabaja hasta más grande, quizás es un proceso, pero es un desafío importante, también es un problema de políticas públicas: en Argentina tenemos leyes laborales que no son buenas para habilitar el trabajo part-time, porque a las empresas les sale más caro. No es un tema menor, porque la actividad de las personas mayores es importante por los derechos de estas y su bienestar, pero además para el resto de la sociedad, porque hay más bienes y servicios disponibles».


Una elección a veces forzada
Seguir activo o activa cumplida la edad jubilatoria debería ser una elección y no una alternativa para sobrevivir. A comienzos de febrero, el Instituto Argentina Grande (IAG) analizó los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec y llegó a la conclusión de que la desocupación real –contabilizando el desempleo encubierto- se ubicó en el 13,8% (y no en el 6,6%) al tercer trimestre del año pasado, situación que tuvo su correlato en los adultos mayores, al calor de la licuación que sufrieron sus haberes en los últimos dos años.

«Podemos decir que, en relación con el 2023, el modelo implicó un crecimiento del 11% en la actividad de jubilados, mientras que pareciera estancada y sin incentivos la actividad en jóvenes», asegura el informe del IAG que lleva las firmas de las investigadoras Candelaria Rueda y Violeta Carrera Pereyra, publicado en el sitio web conclusion.com.ar. Tal es así, que ya no sorprende que, en los trabajos de aplicación, ya sea arriba de un auto o una bicicleta utilizada para entregar comida, se vean cada vez más adultos mayores. 

Para el doctor en Psicología, investigador, docente y especialista en Psicología de la Vejez, Ricardo Iacub, retirarse tras la jubilación o seguir trabajando debería ser una elección. «No que se elija trabajar porque las jubilaciones son tan bajas que la gente tiene que seguir activa, esto no es una elección verdadera sino miserable, pero sí estaría bárbaro que la gente pueda elegir, porque hay personas que están en pleno movimiento y otras que tal vez está más cansadas, hay que ver las particularidades de cada uno y que haya lugar para los que quieran seguir en carrera; hoy los principales presidentes del mundo, el caso de China o Brasil, son personas muy mayores y siguen en carrera», asegura.

El hecho de continuar trabajando y el cómo impacta el cese laboral sin dudas se vincula a la trayectoria de vida de cada persona. Así, explica Iacub, «vemos que aquellos que tuvieron una alta valorización social tienen un sentido de pérdida mayor, y quienes tuvieron un trabajo no tan deseable, como puede ser las trabajadoras domésticas o para quienes el trabajo fue pesado o difícil, muchas veces toman el retiro como el tiempo para descansar y disfrutar de ciertas cosas, es como un alivio». 

A su vez, las personas con cierto nivel educativo, cultural y económico tienen muchos más recursos a posteriori, con intereses intelectuales más variados, más ganas de disfrutar de ciertas cosas y la capacidad económica para poder hacerlo. «Este es un dato muy relevante. Lamentablemente, en nuestro país la gente está condenada a perder mucho de su nivel de vida tras jubilarse, esto causa que caigan no solo las posibilidades reales de poder solventarse las cosas más simples, sino que haya una baja muy importante de expectativas sobre si pueden hacer salidas, sobre lo que van a comer, las vacaciones; se termina en jubilaciones que no son positivas», refiere el psicólogo.

De momento, camino a una sociedad que se presentará envejecida, aún el panorama es incierto, con profesiones y trabajos que tenderán a desaparecer, Inteligencia Artificial mediante, pero también al calor de un Estado que se retira cada vez más de sus roles de protección y acompañamiento.

«El Estado se está retirando de muchísimas cosas, en el PAMI lo que no desarma lo está agotando, como el programa universitario para personas mayores. Tenemos que propender a una salud que acompañe a lo largo de toda la vida, que podamos tener buenos planes de prevención a nivel psicológico, social, médico, que la gente sepa cómo mejorar su capacidad cognitiva, hay mucho por hacer», concluyó Iacub.  

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