Humor

Calentitos los eneros

Tiempo de lectura: ...
Rudy

Rebequita tomando sol es especial, y no les digo si está Tobías cerca.

–Decime, Tobías de mis esdrújulas; si me llegaran a raptar, ¿vos te quedarías con mi vice?

–Rebequita de mis onomatopeyas interjectas, te pido, plis, que te pongas a resguardo de los rayos solares de alguna manera porque están dañando tus percepciones. ¿De qué me estás hablando?

–Ay, Tobías de mi alma si tanto te han herido, ¿acaso no lees los diarios tú, no consultas las páginas wew, no mirás los yutubs, no videas los tuits, los suits o los mits? ¿No sabés que en Venezuela se raptaron al presidente y están negociando con la vice?

–Pero Rebequita de mis tuétanos, ¡Venezuela es un país, y vos sos una persona, es diferente!

–Yo lo sé, tú lo sabés, pero, ¿acaso él lo sabe? ¿Recuerdas cuando decidió que Saddam era un arma de destrucción masiva? ¿Y cuando le pareció que Noriega lo miró mal? ¿Y cuando pensó que Kadaffi era una especie de golosina oriental que le haría subir peligrosamente el nivel de glucosa? Si mañana se despierta de mal humor y decide que yo soy un país y tengo petróleo, ¿quién lo va a convencer de que soy una pobre mujer de la clase media argentina en vías de extinción, y no un barril de oro negro?

–Pero Rebequita, con solo mirarte…

–¡Cuidado con lo que vas a decir, Tobías, que una mujer ofendida puede ser más peligrosa que un dron nuclear! No se te ocurra decir que un barril de petróleo es más valioso que yo, porque puedo usar mis armas de seducción masiva y generar un malentendido diplomático que después no habrá lenguaje inclusivo que lo arregle.

–¿Qué dijiste, Rebequita? ¡No entiendo!

–No te preocupes, Tobías, el mundo está demasiado revuelto para que alguien como vos lo entienda. Pero si hoy Trump desayunó Venezuela, y mañana capaz que los chinos almuerzan Taiwán, y pasado los rusos cenan Ucrania, vos tenés que estar listo para proteger las fronteras de Rebequita, porque vos sabés cómo son nuestros tíos de EE.UU.: tienen al mundo dividido en dos partes, está «lo que tiene ketchup» y «lo que tiene petróleo»; entonces, lo que tiene ketchup se lo manducan, y lo que tiene petróleo lo invaden.

–¿Y lo que no tiene ni ketchup ni petróleo?

–Eso se lo llevan por delante porque ni lo ven. Y después te integran; eso sí, te integran, te guste o no te guste, te integran.

–¿De verdad, Rebequita?

–Ay no, Tobías, no puedo creer que seas tan ingenuo. Si te gusta… te integran… pero si no te gusta… ¡te desintegran!

Tobías se cayó… Uy, no, perdonen la errata; se calló…, es que ¿qué iba a decir?

Estás leyendo:

Humor

Calentitos los eneros