Opinión

Juan Carlos Junio

Dirigente cooperativista

Las fotos de la deuda

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Washington. Caputo y el equipo económico con Kristalina Georgieva.

Foto: redes sociales

Luis Caputo, que va por su tercer ciclo (fue secretario primero y luego ministro de Finanzas durante la presidencia de Mauricio Macri y ahora ministro de Economía) marcando un verdadero récord; nuevamente lo hizo. Se fotografió con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, luego de su encuentro con los jefes del JP Morgan. Juntos celebraron un nuevo desembolso del organismo por 1.000 millones de dólares.

En realidad, el ministro ya había logrado fotos similares en sus anteriores gestiones, que como sabemos no terminaron bien para el país. Si hay un rasgo que caracteriza a Caputo es su capacidad de endeudarnos, lo cual implica pronósticos de futuros e interminables ajustes para los próximos tiempos y los próximos Gobiernos.
En ese marco el ministro declaró que el acuerdo con el FMI es «buenísimo» y, lanzado a hacer propaganda política, anunció que «los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas», pronóstico este que propios y extraños, o sea la prensa oficialista y toda la oposición, consideran brumoso o de imposible cumplimiento.

Estas declaraciones del ministro de Economía, en realidad, ocultan que el verdadero motivo del nuevo respaldo surge de la decisión política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de apoyar a su pupilo argentino. Sobre todo, teniendo en cuenta que al presidente norteamericano lo van abandonando nuevos y viejos amigos de todo el planeta, por lo tanto, no puede dejar de apoyar a uno de sus aliados más fieles.

Vamos por más
El staff del FMI, siempre orgulloso de su capacidad técnica, debió asumir públicamente que las metas impuestas al Gobierno argentino no se cumplieron, sin embargo apoyan igual porque además valoran lo que más les importa: que se hayan aprobado las normas de flexibilización de las regulaciones de las relaciones laborales, la ley que desprotege los glaciares habilitando la actividad minera en todo lugar, y la autorización a las corporaciones extranjeras de girar dividendos a sus casas matrices.

Sin embargo, simultáneamente con el alegre apoyo llegó el inevitable «vamos por más». O sea, otorgamos este nuevo préstamo, dicen en el FMI, pero ahora deben concretar perentoriamente las reformas tributaria y previsional.

Obviamente, también tuvieron que hacer mutis por el foro sobre el tema de la inflación que ya lleva un largo recorrido de diez meses hacia arriba y su horizonte es incierto.

Tanto la delegación argentina como los señores de Manhattan, poco saben –o quizás no les importa–, acerca del descontento y la protesta por los padecimientos crecientes que sufren las mayorías humildes y las clases medias, incluyendo el rechazo a los hechos de corrupción en la cúspide del Gobierno, que van invalidando su cruzada moralista. Entre ellos, los episodios protagonizados por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que se van develando cada semana, el embaucamiento a incautos en el tema $Libra y el que concita mayor rechazo, las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), en perjuicio de las prestaciones a discapacitados.

En lucha. Clase pública en la Plaza de Mayo en reclamo del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

Foto: NA

En defensa de la democracia
Estos días fueron marcados también por el crecimiento de la protesta universitaria organizada por docentes, estudiantes, graduados y científicos, junto con el Consejo Interuniversitario Nacional, que se expresaron en clases públicas en todo el país, realizadas la semana pasada, y anticipan que se ampliarán las protestas si no se cumple con lo decidido por la Justicia: que se deben girar los recursos que se le sustrajeron a la comunidad universitaria.

Todo indica que la apelación del Gobierno a la Corte Suprema de Justicia no puede tener sustento teniendo en cuenta la jurisprudencia en ese sentido.

En este punto la situación se torna dramática, ya que el Gobierno como toda respuesta ante el reclamo declara que no cuenta con los fondos suficientes, soslayando que las leyes se deben cumplir obligatoriamente.

La otra gran novedad, particularmente para una franja política del país y de América fue el evento realizado en España, convocado por el mandatario socialista Pedro Sánchez, que congregó a 100 partidos políticos, y muy particularmente a importantes personalidades de nuestro continente. En la IV reunión «En defensa de la democracia», llevada a cabo en Barcelona, estuvieron los presidentes de México, Brasil, Colombia y Uruguay (Claudia Sheinbaum, Lula da Silva, Gustavo Petro y Yamandú Orsi respectivamente), el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani (vía conexión digital), y por la Argentina participaron el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y una amplia representación de parlamentarios del Partido Justicialista.

Como nota destacada para nuestro país fue que tanto Sheinbaum como Lula se mostraron con un afiche reclamando por «Cristina Libre». Todo indica, y es imprescindible que así sea, que se va constituyendo un gran polo internacional de los sectores políticos y culturales progresistas para salir al cruce de las avanzadas de los núcleos de ultraderecha antidemocráticos. 

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