Opinión

Martín Becerra (@aracalacana)

Doctor en Ciencias de la Información

Las noticias plataformizadas

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Foto: Shutterstock

Por primera vez en la historia, las plataformas de video y redes sociodigitales desplazan a los sitios web de los medios y a la televisión como vía de acceso preferente a las noticias. Así lo revela la edición 2026 del Digital News Report, el relevamiento anual que el Instituto Reuters de la Universidad de Oxford realiza sobre la base de encuestas a la población de 48 países, entre ellos la Argentina.

Los chatbots de Inteligencia Artificial (ChatGPT, Gemini o Claude) emergen como nueva fuente informativa, mientras la intermediación de «creadores de contenidos» se consolida como rasgo distintivo de la mutación del ecosistema digital de producción, distribución y consumo de noticias en el mundo. En las grandes urbes argentinas, los canales de streaming son parte del fenómeno.

Nuevos formatos, soportes y fuentes agregan complejidad a un escenario cada vez más adverso para las empresas periodísticas tradicionales, cuya falta de credibilidad pública se acentúa año a año, de acuerdo con los datos del Instituto Reuters.

En la Argentina, donde el estudio administró 2.036 encuestas, la confianza en las noticias volvió a caer: solo el 26% de los consultados asigna credibilidad a las noticias periodísticas. En 2017, esa proporción llegaba al 39%. En menos de una década, la brecha se amplió 13 puntos, toda una medida del desapego de la sociedad con el sistema de medios.

Fuente: elaboración propia en base a los informes «Digital News» de 2017 en adelante.

La Argentina sigue siendo uno de los países más desconfiados, incluso en un panorama global de sostenida incredulidad. Para el Reuters Institute, la disminución del interés social por las noticias «tiene consecuencias tanto democráticas como comerciales, lo que dificulta la participación ciudadana en el proceso político y aumenta el reto de monetizar con éxito la atención que reciben las noticias, ya sea mediante publicidad o a través de los ingresos de los lectores».

El país presidido por Javier Milei, quien blande a diario la consigna de que «no odiamos lo suficiente a los periodistas», acusa el impacto combinado de la concentración de grupos mediáticos –casi en su totalidad en manos de capitales nacionales por primera vez en décadas–, el alineamiento partidario de grandes marcas mediáticas y también de la élite de conductores y animadores más notorios, el desguace de medios estatales y la marcada precarización que afecta a la mayoría de los periodistas y que condiciona el tiempo y el esfuerzo que pueden dedicar a los contenidos producidos por la industria informativa.

El descenso de la Argentina de Milei en los rankings internacionales sobre libertad de expresión es síntoma de los procesos mencionados, como documenta la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), cuyo informe de 2026 revela que la Argentina sufrió una caída acumulada de 69 posiciones en el Índice Mundial de Libertad de Prensa desde 2022, llegando al puesto 98 entre 180 países analizados.

El interés de los argentinos por las noticias se nutre de los aspectos mencionados. Solo el 43% de la población encuestada en la Argentina declara estar «extremadamente» o «muy» interesado; el resto elude la consulta periódica de información, lo que arroja un registro similar al del sondeo del Reuters Institute de 2025.

Los chatbots de IA son una fuente de noticias en crecimiento: el 9% de los encuestados argentinos dice usar semanalmente herramientas de Inteligencia Artificial que representan el proceso de plataformización y automatización del sector de medios y, en general, del conjunto de las industrias culturales. Las tensiones que provoca la intervención de las grandes plataformas tecnológicas (las big tech) en la circulación masiva de contenidos se traducen en el reclamo de las empresas periodísticas por la adopción de nuevas regulaciones y políticas públicas.


Los videos cortos, ¿una enfermedad juvenil?
El auge del video como vehículo informativo que acompaña el liderazgo de plataformas como YouTube o TikTok expandió la percepción de que las audiencias –en especial, las juveniles– prefieren los videos de corta duración. Los resultados de la encuesta 2026 relativizan tal suposición: «curiosamente –afirma el documento–, los vídeos de noticias más largos son relativamente más populares entre los jóvenes que entre los mayores». Más de la mitad (52%) de los jóvenes de entre 18 y 24 años que ve videos de noticias en YouTube mira videos más largos (de más de 5 minutos) a la semana, en comparación con el 41% de los mayores de 55 años. «De hecho, los usuarios mayores de YouTube son más propensos que los jóvenes a ver videos de noticias cortos», añade el Reuters Institute.

En YouTube, la plataforma más masiva de videos online, que pertenece a Google, casi una cuarta parte del total (23%) afirma ver videos de más de 20 minutos a la semana y más de un tercio (35%) ven videos de entre 6 y 20 minutos de duración. Es cierto que en TikTok, en cambio, casi la mitad de los encuestados ve videos cortos (menos de dos minutos), casi el 20% en esa plataforma lo hace con videos de seis a 20 minutos.

El contraste entre YouTube y TikTok en cuanto a la duración de los videos que la encuesta declara como más consumidos expone un tema del que el Informe no habla tanto: la arquitectura de cada plataforma y los condicionamientos que imponen las empresas dueñas de las redes desde el diseño del producto a sus usuarios.

En algunos de los países, el estudio incluyó preguntas acerca de la influencia de seis grupos diferentes en las coberturas noticiosas (políticos, propietarios de medios, expertos, grupos del crimen organizado, anunciantes y activistas/grupos de defensa). Los dueños de los medios, por un lado, y los políticos/Gobiernos, por el otro, fueron los sectores identificados como más influyentes. La encuesta no incluyó entre los grupos influyentes que condicionan los encuadres informativos a las big tech.

El Informe reconoce en su apartado metodológico que las encuestas online como esta «tienden a subrepresentar los hábitos de consumo de noticias de las personas mayores y con menos recursos económicos, lo que significa que el uso de internet suele estar sobrerrepresentado y el uso tradicional de medios fuera de línea, infrarrepresentado». Los resultados del estudio representan con mayor fidelidad las tendencias de percepción de las clases medias y altas urbanas con recursos de conectividad y tiempo y disposición para responder sobre sus usos y consumos informativos.

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