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La canción del Indio Solari

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–En algún programa de radio dijiste que tu posición sobre la perpetua se hacía extensivo a los militares presos por delitos de lesa humanidad.
–Yo persigo penalmente en un caso que a casi nadie le importa porque las víctimas eran presos comunes, que es la Masacre del Pabellón Séptimo. Yo soy la abogada de esa causa contra penitenciarios y por supuesto quiero que lleguemos a juicio y les impongan una pena. No voy a poder pedir, y no la pediría, prisión perpetua como está vigente ahora porque no se puede aplicar retroactivamente. A ellos les va a corresponder la prisión perpetua de cuando fue el hecho, marzo de 1978. Es una pena mucho más benigna la que estaba vigente en plena dictadura. Es un tema paradojal. Uno de los imputados tiene 80 años; otro, 70. No es lo mismo que una perpetua a un pibe de 20 o 30 años en términos del impacto sobre la vida. Dicho todo esto, tampoco me parece que cambie en algo el reclamo de justicia que una persona tenga que morirse en la cárcel.
Muchos tomaron el hecho de que Videla haya muerto en prisión como una satisfacción.
–Yo no lo discuto, para mí que haya muerto ahí o en su casa acompañado por su mujer, abrazado por su familia, es igual. Pero no por buena o por poner la otra mejilla. Es porque creo que la mejor respuesta a hechos de ese tenor de brutalidad y aberración es que haya un juicio y que las víctimas sean reparadas. Nuestro país ha establecido reparaciones económicas, que está muy bien para quienes están de acuerdo en recibirlas, pero también hay reparaciones simbólicas: cada pañuelo que tenemos dibujado en una plaza, cada baldosa que tenemos puesta, cada lugar con el nombre de un compañero desaparecido, señalizaciones. En el caso del que hablábamos, la mejor reparación es que deje de llamarse «Motín de los colchones» y se llame Masacre, que todo el mundo escuche la canción del «Indio» Solari y sepa que se está hablando de una masacre carcelaria, que el Estado repare económicamente a las víctimas, que todavía están peleando porque no los reconocen como víctimas, que haya juicio y que una sentencia judicial diga «esto fue un delito de lesa humanidad». Esa es una batalla que todavía estamos dando. Y, por supuesto, que estas personas reciban una condena. Si alguno está con cáncer, o se hace pis encima, o está medio demente y eso se puede demostrar con los controles médicos, la verdad, que se vaya a su casa. Lo otro me parece una aflicción agregada que no repara ningún daño. Porque ¿qué es más grave, tener un Código Penal intervenido por un subsecretario de Videla o que Videla haya muerto en la cárcel o en otro lado, o aplicar medidas económicas de la dictadura? A veces hay una especie de trampa en todo esto. 

Foto: Juan Quiles/3Estudio

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