23 de abril de 2026
RCT cumplió 45 años y lo festejó en ocasión de su tradicional fiesta de cierre de temporada. Presencia de Carlos Heller.

Camino virtuoso. Torres y Heller destacaron la trayectoria de Residencias y su notable crecimiento.
Foto: Juan Manuel Quintanilla
Residencias Cooperativas de Turismo (RCT) celebró un nuevo cierre de temporada, pero en esta ocasión, tuvo un condimento diferente: la entidad cumplió su 45º aniversario, lo que le dio a la jornada un matiz especial. Como cada año, el festejo reunió a trabajadores, familias, referentes del movimiento cooperativo y representantes de instituciones y organizaciones sociales locales. Pero también se sumaron importantes referentes del movimiento cooperativo como Carlos Heller, presidente del Banco Credicoop.
Antes del inicio del evento, el presidente del Consejo de Administración, Juan Torres, dialogó con Acción y destacó el significado de la jornada: «Es una celebración doble. Por un lado, el reconocimiento al trabajo de todo el equipo y, por otro, los 45 años de un proyecto que ha sabido atravesar distintos contextos sin perder su esencia». En ese marco, subrayó la solidez institucional alcanzada, con más de 6.000 asociados y un alto nivel de cumplimiento que refleja la valoración del servicio.
En un contexto económico complejo, Torres remarcó que el sostenimiento del proyecto se apoya tanto en la calidad de las prestaciones como en una concepción diferente del turismo. «No se trata solo de ofrecer alojamiento, sino de generar una experiencia integral, con propuestas culturales, recreativas y accesibles para las familias», explicó. En esa línea, destacó que el modelo de RCT permite combinar descanso con ocio creativo a través de una programación que incluye espectáculos, charlas y actividades para todas las edades. Además, a través de la tarjeta Cabal se ofrecen facilidades de pago que alivian el acceso a estos servicios en un escenario de retracción del consumo.
La apertura incluyó un recorrido audiovisual por la historia de RCT, desde sus orígenes a comienzos de la década de 1980 gracias al impulso de Floreal Gorini, hasta su consolidación como una experiencia pionera en el turismo cooperativo, reafirmando una concepción del ocio ligada al acceso, la cultura y la vida comunitaria. A lo largo de las imágenes, se recuperó la idea fundacional de un proyecto que no solo buscó brindar servicios, sino también construir un espacio de encuentro y formación, donde el tiempo libre se vincula con la reflexión y la participación.
Eficiencia y compromiso
Uno de los momentos más significativos de la noche fue el saludo de Carlos Heller, socio fundador del complejo y referente histórico del cooperativismo, recientemente distinguido como doctor honoris causa por la Universidad de Buenos Aires. Durante su intervención, Heller reafirmó la vigencia de estas experiencias en el contexto actual: «En tiempos donde el individualismo se presenta como inevitable, seguimos demostrando que hay otro camino posible. Esta cooperativa es un ejemplo de que es posible conjugar eficiencia con valores solidarios y compromiso social, el lucro no es el único motor del desarrollo», sostuvo, retomando una de las premisas centrales del movimiento cooperativo.
A la par, el dirigente afirmó: «Nuestro primer slogan publicitario sigue vigente, era “otra forma de ser banco”. Y yo diría que Residencias es “otra forma de hacer turismo”. Todo tiene que ver con esa misma filosofía y es lo que hemos podido mantener y demostrar a lo largo de, en el caso de Residencias, estos 45 años, de los 47 años del banco, de los 60 años de nuestro periódico Acción, del Instituto más, porque se fundó en el año 1958 y a lo largo de todos estos años nuestra vida estuvo jalonada por consignas que se corresponden con momentos que tenían que ver con lo que pasaba en el país: “El dinero de los argentinos en manos de los argentinos”; “sin solidaridad no hay futuro” o “un país se hace de adentro o no se hace”».
Heller aprovechó el momento para reflexionar sobre el contexto social y económico que atraviesa el país: «El avance del individualismo y el egoísmo está llegando a límites que empiezan a mostrar su crisis. Este modelo, que reduce la economía a unos pocos sectores, deja afuera a millones de personas, mientras que nuestro trabajo demuestra que es posible gestionar con compromiso social y no solo con lógica de ganancia. Hay que recuperar el espíritu solidario, la participación y el encuentro entre las personas».
Para cerrar, convocó a celebrar y continuar por el camino trazado en estos 45 años: «Estamos demostrando que lo público puede gestionarse con la misma eficiencia que lo privado, pero en beneficio de todos. Porque no se puede ser feliz individualmente en una sociedad atravesada por la infelicidad y Residencias Cooperativas de Turismo, como nuestros otros proyectos, expresa una misma filosofía: otra forma de hacer las cosas, que promueve lo colectivo por encima del beneficio individual».

Arraigo comunitario. Escuelas de Chapadmalal recibieron, como cada año, aportes económicos por parte de RCT.
Foto: Juan Manuel Quintanilla
Presencias
La celebración contó, además, con la presencia de figuras destacadas del movimiento cooperativo y del ámbito institucional, entre ellas Ulises Gorini, director de Acción ,y el politólogo Atilio Boron, junto a directivos del Banco Credicoop y representantes de entidades vinculadas al turismo. Estuvieron también presentes las autoridades del IMFC de Mar del Plata: Víctor Borisiuk, jefe de filial, y Guillermina Aumedes, su presidenta. La diversidad de presencias dio cuenta del entramado de vínculos que sostiene a RCT, articulando experiencias cooperativas, culturales y territoriales.
En ese marco, como ya es tradición, se realizó la entrega de aportes económicos a instituciones educativas de Chapadmalal: el Jardín de Infantes N° 921 Ruca Ayelén, la Escuela Primaria N° 24 Paula Albarracín y la Escuela Secundaria N° 71 Roberto Fontanarrosa. La iniciativa, que se repite año a año, refuerza la relación del complejo con su entorno inmediato y expresa una concepción del desarrollo que trasciende lo estrictamente turístico.
Ese vínculo con la comunidad también se manifiesta en la apertura del predio a distintas actividades sociales y culturales, así como en la generación de espacios de participación que involucran tanto a visitantes como a vecinos de la zona. En ese sentido, RCT se posiciona como una experiencia que no solo ofrece servicios, sino que construye comunidad. Como cada año, también hubo espacio para el reconocimiento a trabajadores y trabajadoras por su trayectoria. Se distinguió a quienes cumplieron 25 años en la institución, así como a quienes se jubilaron en este periodo, momentos cargados de emoción y de agradecimiento. Los reconocimientos pusieron en valor el compromiso cotidiano de quienes sostienen el funcionamiento del complejo y le dan identidad al proyecto.
Otro de los hitos de la noche fue la entrega del premio Gold Crown, que RCT recibió en su 22° año consecutivo, otorgado por la cadena internacional RCI, a través de su representante para Latinoamérica, Henry Molina. Esta distinción, basada en la valoración directa de los usuarios, reconoce la calidad del servicio y la capacidad de superar expectativas, consolidando el posicionamiento de RCT dentro del sistema de tiempo compartido a nivel internacional.
La tradicional entrega de premios y sorteos para el personal volvió a ser uno de los momentos más esperados, con obsequios que incluyeron desde electrodomésticos hasta estadías en distintos destinos, aportados por entidades del sector cooperativo. El cierre de la noche llegó con música en vivo a cargo de la banda La Orquestonga, que llevó al salón desde los boleros clásicos hasta la cumbia, invitando a bailar y coronando una celebración que combinó emoción, reconocimiento y encuentro colectivo. La pista llena terminó de sintetizar el espíritu de la jornada: una comunidad que se reconoce en su historia y celebra su presente.
El balance de la temporada reafirma que RCT continúa sosteniendo un modelo que combina sustentabilidad con valores cooperativos. En un escenario desafiante para el turismo interno, la propuesta logra mantenerse a partir de una identidad clara y de una gestión que prioriza el acceso, la calidad y el compromiso social. A 45 años de su creación, el desafío sigue siendo proyectar un espacio donde el turismo, la cultura y el bienestar se construyen de manera colectiva. Una experiencia que, lejos de agotarse en la prestación de servicios, busca sostener una idea: que otra forma de hacer turismo –y de organizar la vida en común– sigue siendo posible.
